Leena explotaba su granja junto con su marido. En la granja hubo gallinas hasta 1996, después de lo cual la granja siguió siendo de cultivo. Además, Leena trabajaba fuera de la granja y su marido, Timo, tenía una empresa de maquinaria forestal. En otoño de 2005, el director del banco, al ver a la pareja, preguntó si los asuntos relativos a las últimas voluntades estaban en orden. Durante la semana de Navidad, se llegó a una situación en la que se hizo un testamento mutuo. En enero de 2006, Timo falleció en un accidente. Leena nos cuenta su historia sobre cómo ha conseguido salir adelante en una situación así.